miércoles, 18 de julio de 2012

XIII-064 ¿Los santos nacen o se hacen?



¿LOS SANTOS NACEN O SE HACEN?

Una de las lecturas más bellas, más provechosas y más recomendables que existen es la Vida de los Santos, siempre encontraremos en ellos ejemplos a seguir, ideas sanas, comportamientos adecuados y muestras del gran amor de Dios por sus criaturas. La vida de cada santo tiene muchas facetas que lo caracterizan y que lo hacen único, pero a la vez encontramos un conjunto de coincidencias entre unos y otros como son la practica de las virtudes, la oración, la perseverancia, la intransigencia con el pecado, el amor a Cristo, a su Iglesia y a la Virgen Santísima en los que coinciden todos, los hay de todas las edades, de todos los estratos sociales, desde los más humildes hasta Papas y Reyes, existen algunos que parecen haber nacido para ser santos y otros por el contrario han vivido una primera etapa alejados de la santidad y luego de su conversión inician su vida de santidad, de allí surge la pregunta con la que titulamos esta meditación ¿los santos nacen o se hacen?.
En efecto, cuando leemos la vida de algunos santos observamos que aún en su más tierna edad tienen manifestaciones y encuentros místicos que nos hacen pensar en que nacieron para ser santos y que la mano de Dios está con ellos desde su llegada a este mundo, por eso decimos que aquella persona nació para ser santa, pero también encontramos muchos casos como San Pablo, San Agustín y hasta el propio San Francisco en los que ni en su infancia ni en su juventud llevaron una vida de santidad pero que luego sufren un proceso de conversión que los lleva por el camino de seguimiento a Jesús y a la santidad.

La verdad es que Dios nos quiere a todos santos, su Iglesia es santa porque Dios santísimo es su autor y Cristo se ha entregado a si mismo por ella, para santificarla y hacerla santificante y el Espíritu Santo la vivifica con la caridad. Por lo tanto, una vez que somos bautizados e incorporados a la Iglesia de Cristo, nuestra vocación y el fin de toda nuestra actividad debe ser a la santidad, para ello contamos con el ejemplo de la Virgen María y de los muchos santos que ha habido en nuestra Iglesia que es fuente de santidad y que nos suple con los sacramentos, los medios de salvación.

Poco importa que hayamos vivido una vida de pecado o de indiferencia a las cosas de Dios, si en un momento dado olvidamos todo aquello, nos convertimos y nos purificamos, enderezando nuestro camino para seguir a Cristo en el camino que nos lleva al Padre. Como ocurre en la parábola de los dos hijos a quienes el Padre los mandó ir a trabajar a la viña y uno dijo que no pero al final se arrepintió y fue, en tanto que el otro dijo que si pero no fue. Jesucristo pregunta “¿cuál de los dos hizo lo que quería el padre?” (Mt 21, 31) desde luego que el primero, a pesar de que su actitud inicial era negativa, lo mismo ocurre con nuestras vidas, Dios nos está llamando por diferentes vías, acudamos a su llamado, dejemos atrás ese pasado que nos avergüenza e iniciemos una nueva vida, alegrémonos bendiciendo a Dios que nos hace partícipes de su vida.

Oración Comunitaria:
Solicita Lourdes Seleme por la Sra. Hilda Vásquez de Méndez, de 89 años, quien está hospitalizada por complicaciones de su Diabetes, para que el Señor por intercesión de la Virgen de Coromoto le conceda la salud. Recemos un Padre Nuestro, Ave María y Gloria.

Que la paz de Cristo reine en tu corazón y la bendición de Dios Todopoderoso descienda sobre ti  y toda tu familia y permanezca siempre.

viernes, 13 de julio de 2012

XIII-063 El Gran Viaje de la Familia.



EL GRAN VIAJE DE LA FAMILIA.

La gran prueba que pone Dios al hombre en esta vida consiste en la vida en familia, todos provenimos de un grupo familiar y estamos llamados a constituir un nuevo grupo, heredero del anterior que sepa afrontar unido los triunfos y las derrotas, los momentos de alegría y los de sufrimiento, para ello se requiere discernimiento, sabiduría, esperanza y sobre todo confiar en la presencia de Dios en todas las decisiones que habremos de tomar, es un camino largo que requiere de fidelidad y perseverancia, es como un gran viaje, el Gran Viaje de la Familia.

El ejemplo que nos pone Dios para seguir es la Sagrada Familia de Nazaret, una familia de apenas tres personas, el Padre, la Madre y el Hijo; San José, la Santísima Virgen María y el Niño Jesús, cimentados en la fe y la obediencia a Dios. La fe requiere sacrificios y es por ello que los primeros gestos que nos muestra la Sagrada Escritura sobre la vida de esta familia manifiestan esta actitud: “Después de marchar los Magos, el Angel del Señor se le apareció en sueños a José y le dijo: “Levántate, toma al niño y a su madre y huye a Egipto. Quédate allí hasta que yo te avise, porque Herodes buscará al niño para matarlo.” José se levantó; aquella misma noche tomó al niño y a su madre y partió hacia Egipto, permaneciendo allí hasta la muerte de Herodes.” (Mt 2, 13-15).

El viaje de la Sagrada Familia de Nazaret a Egipto nos simboliza el hecho universal del gran viaje que toda familia debe emprender desde su formación, un viaje hacia la madurez, el viaje que conlleva engendrar los hijos, educarlos, alimentarlos, ayudarlos en sus dificultades y brindarles el cuido y la seguridad que requiere todo el grupo, llevando siempre una vida justa y de buenas relaciones interfamiliares. En ese largo viaje los padres juegan el papel más importante porque de ellos depende la unidad de la familia, de ellos dependen las relaciones positivas que se generen entre unos y otros, procurando evitar los roces y las discordias y protegerles de las insidias y peligros. Si es necesario dejarlo todo y mudarse a otro sitio, a otro país y ello es por el bien de la familia hay que hacerlo con fe y esperanza en un mundo mejor.

Por eso el matrimonio debe construirse sobre una base firme, las palabras  que comprometen a la fidelidad de la pareja deben hacerse delante de Dios, ante la comunidad de los familiares y amigos, con la claridad y transparencia del día, el Sacramento del Matrimonio es algo serio, es el comienzo de un Gran Viaje, no se puede tomar a la ligera porque de ser así está predestinado al fracaso, formar un hogar requiere de claridad de pensamiento y de objetivos. Desde luego que la familia no es eterna, llegará el día en que los hijos adultos deberán a su vez formar nuevas familias para dar continuidad a la vida, es el final del viaje, que felicidad poder llegar a ese momento con la frente en alto y con la alegría de haber cumplido a cabalidad con la voluntad de Dios.

Que la paz de Cristo inunde tu corazón, te deseo un feliz fin de semana, no olvides el rezo del Rosario en Familia y la Misa Dominical.

miércoles, 11 de julio de 2012

XIII-062 No sabemos el día ni la hora



NO SABEMOS EL DIA NI LA HORA.

Hace pocos días vi por televisión la noticia de la muerte de un Jockey de apellido Herrera, en una pista de carreras de Norte América, me hizo recordar que hace muchos años, en 1975 tuvimos aquí en Venezuela un caso similar con uno de los mejores jinetes chilenos que ha corrido en nuestro país, se llamaba Juan Eduardo Cruz, “El Negro Cruz”, ganador de varias estadísticas, y es que estos son casos raros a pesar de la peligrosidad que reviste montar un caballo en una pista de carreras. Algo similar ocurre en las carreras de carros, deporte de alto riesgo, recordemos la muerte del campeón mundial de Fórmula Uno, el brasileño Ayrton Senna, en el año 1994 en el Gran Premio de San Marino en Imola, Italia. Los accidentes ocurren en el momento menos esperado, no sabemos el día ni la hora.

Alguien me decía que antes la gente moría en su cama, confortado por sus familiares, recibiendo los santos oleos y el sacramento de la Eucaristía, pero que hoy en día no es así, la gente muere en los hospitales, en una mesa de operaciones o en una cama de hospitalización, rodeado de personas extrañas que no están pendientes de ayudarle espiritualmente a bien morir, y últimamente una gran mayoría muere en las calles, víctimas de la violencia y la inseguridad, lo cierto es que no sabemos el día ni la hora y gracias a Dios que es así porque se dice que una de las mayores angustias que sufren los condenados a muerte es precisamente el saber con precisión el día y la hora en que se cumplirá su sentencia.

Por eso el buen católico debe estar siempre preparado, como dice la parábola de las novias, con las lámparas encendidas y con aceite de repuesto, en otras palabras procurar estar en gracia de Dios, confesado y comulgado, con la conciencia tranquila sin miedo a lo que pueda ocurrir. Pero esto desde luego es muy difícil pues somos pecadores y constantemente estamos cayendo en tentaciones que nos hacen perder la pureza de alma; roguemos a San José que es Patrono de la Buena Muerte para que nos proteja y nos alcance un tránsito similar al suyo que fue en la compañía de Jesús y de la Santísima Virgen María, para ello se reza la Oración de los siete dolores y gozos de San José.

En todo caso es bueno saber que un Acto de Contrición, dicho antes de morir, nos alcanza el perdón de Dios, pero hay que distinguir entre un Acto de Contrición que es el que se dice por amor, con dolor profundo de haber ofendido a Dios y no por miedo a la muerte, hemos de pedirle a Dios perdón porque le amamos, por ejemplo una fórmula rápida para en caso de que no tengamos tiempo de hacer una larga oración es decir “Dios mío, perdóname”, porque cuando decimos “Dios mío” estamos diciéndole a Dios que le amamos y porque le amamos estamos arrepentidos de haberle ofendido con nuestros pecados, por eso le pedimos que nos perdone, practiquemos a diario esta jaculatoria que es de mucho valor, “Dios mío, perdóname”.

Que la paz de Cristo reine en tu corazón y la bendición de Dios Todopoderoso descienda sobre ti y toda tu familia y permanezca siempre.

lunes, 9 de julio de 2012

XIII-061 Estemos siempre en la presencia de Dios.



ESTEMOS SIEMPRE EN LA PRESENCIA DE DIOS.

Dios está en todas partes, bastaría con que diéramos una mirada a nuestro alrededor para descubrirlo, cuando contemplamos la naturaleza, por ejemplo, y vemos aquel paisaje lleno de majestuosidad y belleza, cuando observamos al horizonte y llenamos nuestros ojos de inmensidad, de colorido en un atardecer, cuando vemos el arcoíris que nos muestra su gama de colores y guarda el secreto de su comienzo y de su final, cuando percibimos la fragancia de las flores, el murmullo de aquel arroyuelo que parece rezar calladamente y va presuroso hacia el mar, todo nos habla de Dios, de su gusto tan exquisito para crear este mundo tan maravilloso.

Las obras del hombre que ha colaborado con Dios en la creación de tantas cosas que nos rodean y que utilizamos a diario, son también manifestación de la presencia de Dios, la música que nos trae alegría y nos sensibiliza en la comprensión de la vida, los hombres y las mujeres que pasan a nuestro lado, todos tienen un rostro diferente y sin embargo todos son semejantes a Dios y los vemos nacer y morir, generación tras generación en un interminable alarde de variedad no solo en sus semblantes sino en su carácter y su propia creatividad, Dios está en todos y en todo.

Que bueno sería que supiésemos aprovechar esta circunstancia y utilizar esta presencia de Dios para mantenernos en permanente contacto con El, sabemos que por medio de la oración podemos comunicarnos y que no está lejos, entonces ¿por qué no hablamos con El durante todo el día? ¿Qué nos impide hacerlo?

Sucede que el hombre ha tratado siempre de separar su vida material de su vida espiritual y piensa que se trata de dos esferas distintas que no tienen relación entre si y en base a ello tiene unas horas para dedicarlas al trabajo y la diversión y otro tiempo para dedicarlo a su vida espiritual a su comunicación con Dios y en la medida en que avanza por ese engañoso sendero va dedicando cada vez más tiempo a lo material y se va olvidando de la presencia de Dios, se olvida hasta de cómo rezar y solo se acuerda en los momentos de angustia o desesperación; cuantos sufrimientos se pudiera haber ahorrado si se diera cuenta de la importancia de estar en la presencia de Dios, de comunicarle a cada momento lo que vamos a hacer, de pedirle su apoyo, su consejo, que nos de la virtud de la esperanza en que todo nos va a salir bien, que nos de el temor de no ofenderle a sabiendas que nunca podemos ocultarnos de sus ojos que nos cuidan como todo Padre cuida a sus pequeños hijos.

San Gregorio Nacianceno decía: “Es necesario acordarse de Dios más a menudo que de respirar.” Aprendamos a vivir en la presencia de Dios, aprendamos a saber preguntarle sobre lo que más nos conviene, aprendamos a saber escuchar sus respuestas y a saber agradecerle su paternidad y su amor infinito, ello nos ayudará a glorificarle con obras de justicia y de misericordia en favor de los más débiles para agradarle y retribuirle su amor hacia nosotros.

Que la paz de Cristo reine en tu corazón y la bendición de Dios Todopoderoso descienda sobre ti y toda tu familia y permanezca siempre.

viernes, 6 de julio de 2012

XIII-060 Dios no te salvará sin ti.



DIOS NO TE SALVARA SIN TI.

El título de nuestra Meditación de hoy viene de aquella frase famosa de San Agustín que dice: “Dios que te creó sin ti, no te salvará sin ti.” Es decir que el Dios que nos ha creado a todos sin nuestro consentimiento, lo cual es por lógica imposible ya que no existíamos cuando El decidió crearnos, ese mismo Dios no nos salvará sin nuestro consentimiento, porque El nos ha dado plena libertad, libre albedrío, y espera de nosotros que sepamos utilizar ese don que nos ha dado para procurar nuestra salvación, bien sea que vivamos una vida santa, plena de fe y caridad, y por lo tanto El entenderá que nuestro deseo es salvarnos o que como sucede con la gran mayoría de nosotros hayamos pecado, es decir cometido faltas contra Dios, y acudamos con un corazón contrito y arrepentido en busca de su perdón, en ambos casos estamos participando activamente en la búsqueda de nuestra salvación.

Es importante que tengamos claro ese concepto, cada quien debe participar activamente, es decir debe hacer algo, trabajar, por su salvación. ¿Y por qué les digo esto? Porque hay muchos que ponen su confianza en que Dios es muy bueno y El me va a salvar no importa lo que yo haga o deje de hacer, o también se confían en que hay parientes o amigos que llevan una vida de oración y ellos rezarán por mí cuando yo muera y eso me salvará.

Los primeros no están tomando en cuenta las palabras de Jesús en cuanto a cómo será el Juicio Final y las preguntas que el Rey hará (Mt 25) y los segundos, veamos lo que Tomás de Kempis dice en la Imitación de Cristo: “No deposites tu confianza en parientes y amigos, ni difieras para más tarde el cuidado de tu salvación, porque los hombres se olvidarán de ti más pronto de lo que te imaginas. Es preferible prevenir ahora con tiempo y anticipar algunas buenas obras, a esperar la ayuda incierta que puedan prestarte después los demás. Si no te muestras solícito de ti mismo ahora, ¿quién se mostrará interesado por ti después? En el momento actual tienes en tus manos un tiempo sumamente precioso: “estos son los días de salvación; ahora es el tiempo aceptable”. (Esta última frase entre comillas es de la segunda carta de Pablo a los Corintios, Cap 6, 1-2)

La vida en esta tierra es como un tiempo de prueba, Dios quiere saber si nosotros somos capaces de reconocerle y amarle, si es así debemos darle demostraciones de ello mientras estamos vivos, debemos ser partícipes de nuestra salvación y así Dios juzgará si somos merecedores de vivir eternamente. De manera que tenemos que aprovechar el tiempo del modo más útil y enmendar nuestro camino, ya que desconocemos cuánto tiempo viviremos, solo Dios lo sabe, y puede que llegue un tiempo en que quisiéramos tener un día o una hora para enmendarnos y eso no sea posible, ese es el gran riesgo que se corre y que sería tan fácil de evitar.

Vamos pues a pedirle al Espíritu Santo que nos ilumine y la Santísima Virgen que nos ayude a reconocer estas verdades y a valorarlas en su justa medida, para que cuando llegue el momento tengamos las lámparas encendidas y no haya lugar para el temor en nuestros corazones, sino fe y esperanza en la misericordia de Dios.
Gustavo Carías.

Que la paz de Cristo reine en tu corazón y te deseo un feliz fin de semana, no olvides el rezo del Rosario en familia y la Misa Dominical, que Dios te bendiga.

miércoles, 4 de julio de 2012

XIII-059 Laicos, laicismo y secularismo



LAICOS, LAICISMO Y SECULARISMO.

Comienzo con una noticia para ustedes mis apreciados lectores, a partir de esta semana los “Temas para Meditar” están siendo publicados en la página web Reporte Católico Laico (RCL) que dirige la conocida periodista Macky Arenas, para verlos allí y leer las otras cosas interesantes que contiene esta página, deben hacer clic en el siguiente enlace: www.reportecatolicolaico.com

Mañana jueves 5 de Julio celebra Venezuela el Día de su Independencia, la máxima fecha de nuestro calendario nacional, y recordaba en estos momentos que nuestra Acta de Independencia por la cual siete de las diez provincias que formaban la Capitanía General de Venezuela se declaran independientes del dominio español, comienza diciendo “En el nombre de Dios todo poderoso”, una expresión que se utilizaba mucho hasta hace apenas dos siglos y que reflejaba la estrecha unión que existía entre las cuestiones religiosas y las cuestiones políticas,¿ Por qué se pierde esta unidad? ¿Qué significan el laicismo y el secularismo?
Deberíamos comenzar por aclarar el término Laico, no solo por la noticia que dimos al principio, sino porque es la fuente original de los otros términos y por Laico que proviene del griego laos, pueblo, se entiende a todos aquellos fieles que no han recibido el sacramento del Orden Sacerdotal, es decir que no son sacerdotes, así como todos nosotros, un laico es por lo tanto un fiel que no forma parte del clero o de la jerarquía de la Iglesia, lo que antiguamente se denominaba seglares, palabra que cayó en desuso por ser inexacta e impropia. Los fieles laicos tienen como vocación propia la de buscar el Reino de Dios, iluminando y ordenando las realidades temporales según Dios, respondiendo así a la llamada a la santidad y al apostolado que se dirige a todos los bautizados. Los laicos tenemos el deber de acoger la Palabra de Dios y anunciarla al mundo con el testimonio de nuestra vida y de la palabra, mediante la evangelización y la catequesis.

Durante la Edad Media la Iglesia llegó a tener un poder que superaba en muchos casos a los Estados mismos, los Reyes y los Emperadores debían ser coronados por las autoridades eclesiásticas, pero a partir de la Revolución Francesa y con la caída temporal de las monarquías, se va operando un proceso de separación entre la autoridad de la Iglesia y la autoridad de los gobernantes y surge entonces el “laicismo” que es una corriente de pensamiento o política de gobierno que favorece la existencia de una sociedad ajena a las confesiones religiosas, el laicismo es un anticlericanismo moderado que persigue la secularización del estado y aquí aparece el otro término que es el “secularismo” es decir la separación entre el estado y la Iglesia. Lo inconveniente de todo este proceso es que se llegue a la posición opuesta a la que había en la Edad Media y el Estado utilice su poder y su fuerza para hostilizar a la Iglesia y tratar de manipularla a su antojo.

Que la paz de Cristo reine en sus corazones y la bendición de Dios Todopoderoso descienda sobre ustedes y su familia y permanezca siempre.

lunes, 2 de julio de 2012

XIII-058 Católico Ignorante, candidato a Protestante



Ayer precisamente conversaba con unos amigos, recién llegados de Estados Unidos que me hablaban de la intensa campaña de enrolamiento que realizan las Iglesias Evangélicas y Protestantes en ese país, especialmente dirigida hacia la gente que profesa la fe católica, para que abandonen su religión y se sumen a la suya, pareciera que han descubierto la ignorancia de muchos católicos en cuanto a su propia religión y lo consideran como un gran filón de oro que pueden explotar a su antojo, de allí que viniera a mi memoria esta frase conocida “Católico Ignorante, candidato a Protestante”.

En los Estados Unidos han proliferado cientos de Iglesias Protestantes, cada una con ciertas variantes con respecto a las otras, aunque muchas se contradicen entre sí, teniendo como denominador común la búsqueda de la comodidad para la persona que desea afiliarse, es decir que si tú deseas una Iglesia que no te prohíba tal o cual cosa, o que no te limite en tus deseos de vivir como mejor te parezca, según tu propio criterio, seguramente entre tantas vas a conseguir una que se adapte a tu medida, como si se tratara de un par de zapatos o de un traje, algo que te haga sentir bien y hacer todo lo que te plazca sin ningún temor de Dios porque estás cumpliendo con “Tu” religión.

El Católico debe prepararse bien, esto quiere decir leer, estudiar, conocer su religión, no limitarse exclusivamente a los conocimientos adquiridos en la Catequesis previa a la Primera Comunión, muchos de los cuales quizás ya haya olvidado, para que a la hora que lo vengan a conquistar como lo hacen los políticos, con ofertas y promesas de algo mejor, saber responder adecuadamente y respetando las creencias ajenas, saber defender las suyas a las que debe considerar como la auténtica verdad.

Dios ha creado al hombre y le ha dado unos mandamientos, son normas de vida para que viva en sociedad, esas normas no han cambiado nunca, recordemos que cuando Jesús vino al mundo dijo “No crean que he venido a suprimir la Ley o los Profetas. He venido, no para deshacer cosa alguna, sino para llevarla a la forma perfecta. En verdad les digo: mientras dure el cielo y la tierra, no pasará una letra o una coma de la Ley hasta que todo se realice. Por tanto, el que ignore el último de esos mandamientos y enseñe a los demás a hacer lo mismo, será el más pequeño en el Reino de los Cielos. En cambio el que los cumpla y los enseñe, será grande en el Reino de los Cielos.” (Mt 5, 17-19).
Los mandamientos de Dios no fueron hechos para que el hombre los moldeara a su antojo de acuerdo a su comodidad, sino para que se cumplieran hasta la última coma, la felicidad nuestra debe estar fundada sobre el cumplimiento de esos mandamientos porque ello nos da la certeza de que Dios está complacido con nuestro comportamiento.

Meditemos pues en la necesidad que tenemos de formarnos, de releer el Catecismo, de disfrutar de las lecturas de la Biblia y la Vida de los Santos para salir de nuestra ignorancia religiosa y no caer en un hoyo guiados por otro ciego que prometa guiarnos.

Que la paz de Cristo reine en tu corazón y la bendición de Dios Todopoderoso descienda sobre ti y tu familia y los acompañe siempre.