lunes, 14 de diciembre de 2009

X-106 Y el Verbo se hizo hombre.


Y EL VERBO SE HIZO HOMBRE.

En primer lugar quiero agradecer a todos los que me enviaron sus felicitaciones el pasado sábado por mi cumpleaños, que Dios les colme de gracias y bendiciones para que las derramen por donde quiera que pasen.

Continuamos con nuestras meditaciones de Adviento, es decir de espera por la venida del Niño Dios, cada día estamos más cerca de esa fecha y conviene que nos preparemos con meditación, con lectura de su palabra, con penitencia y con Eucaristía. Voy a sugerirles hoy meditar sobre esa palabra, ese Verbo, que es el Verbo de Dios.

Cuando hablamos de Verbo o de palabra nos estamos refiriendo a la forma de expresarse Dios, así como nosotros expresamos nuestros sentimientos y nuestro pensar por medio de las palabras que pronunciamos, ya que estamos hechos a semejanza de Dios, el Creador del universo, el creador del hombre y de todo lo que le rodea, se manifiesta también por medio de la palabra y es así que habla directamente con el primer hombre, Adán, cuando le dice: “Puedes comer todo lo que quieras de los árboles del jardín; pero no comerás del árbol de la Ciencia del bien y del mal, el día que comas de él, ten la seguridad de que morirás” (Gen 2, 16-17) Estaba en ese momento Dios pronunciando su primer mandamiento y el primer hombre lo escuchó de la viva voz del Padre.

Nos dice San Juan que nadie ha visto jamás a Dios, en efecto es un espíritu puro que no está al alcance de nuestro vista, pero en cambio el hombre ha escuchado su palabra, su verbo, Dios habló directamente y casi a diario con los primeros hombres, pero a medida que la humanidad fue multiplicándose, escogió a algunas personas para hablarles y que estas personas a su vez transmitieran su mensaje a las demás, estas personas escogidas para escuchar la palabra de Dios son las que llamamos “profetas”.

Debemos además considerar que el principio de todo no es la creación del hombre ni la creación del universo, ya desde antes existía Dios, su verdadero comienzo solo él lo sabe, por eso es que el evangelio de Juan comienza diciendo: “En el principio era la Palabra, y la Palabra estaba ante Dios, y la Palabra era Dios, Ella estaba ante Dios en el principio.” ( Jn 1, 1 ).

La importancia de la Natividad consiste en que Dios decide comunicarse de nuevo directamente con el hombre para revelarle en detalle todo lo que él quiere de nosotros y cómo debemos vivir para ser agradables a sus ojos, para ello envía a su Hijo, que ya existía porque es el mismo Dios, este es el gran misterio de la Santísima Trinidad y es así como el Verbo se hizo hombre y habitó entre nosotros.

Adoremos al Dios de las Alturas que ha venido a la tierra y se ha hecho hombre para comunicarnos su evangelio, seamos a la vez portadores y difusores de ese evangelio para que pueda llegar a todos los hombres, pensemos que algunos de ellos no escucharán sino el evangelio que nosotros les transmitamos, lo cual es una responsabilidad que no podemos eludir. Sea alabado y glorificado el Señor.

Que la paz y la bendición de Dios llegue a todos sus hogares.

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