lunes, 17 de octubre de 2011

XII-101 Hagámoslo todo por amor a Dios



HAGAMOSLO TODO POR AMOR A DIOS.

A menudo cuando emprendemos una tarea, casi sin pensar, nos damos a nosotros mismos una explicación de la razón de nuestros actos, decimos: Voy a hacer esto porque me conviene, porque voy a obtener una ganancia, porque esto me va a dar prestigio, voy a quedar muy bien frente a los demás, van a decir que soy chévere, que tipo este tan bueno, es un amigazo. Es decir, casi todas las razones nos ponen a nosotros mismos como la figura central, el principal beneficiario de nuestros actos, cabría preguntarnos a la postre ¿Fue realmente así como lo había pensado? ¿Obtuve ese provecho que imaginé para mí? ¿Me siento satisfecho y feliz por lo que hice? En la mayoría de los casos no lo es.

Dios lo ha hecho todo por amor a nosotros, hagamos nosotros todo por amor a Dios. Dios lo ha creado todo, el universo que nos circunda, la tierra, las aguas, los animales, las plantas, y todo lo ha puesto a nuestro servicio, para que vivamos y seamos felices, no fue por amor a si mismo que lo hizo sino por amor a nosotros a toda la humanidad. “Bendijo Dios a Noé y a sus hijos y les dijo: “Crezcan, multiplíquense y pueblen la tierra. Teman y tiemblen ante ustedes todos los animales de la tierra y todas las aves del cielo. Pongo a su disposición cuanto se mueve sobre la tierra y todos los peces del mar. Todo lo que tiene movimiento y vida les servirá de alimento se lo entrego lo mismo que hice con las legumbres y las hierbas.” (Gen 8, 1-4).

¿Por qué no hemos nosotros de hacer lo mismo? Al comenzar el día pensar: “Todo mi trabajo de hoy lo voy a hacer por amor a Dios” “En cada una de las tareas que emprenda durante el día mi objetivo será por el amor a Dios” Eso a la vez nos ayudará a pensar si lo que estamos haciendo es realmente algo que agrade a Dios y de esa manera poder descartar aquellas cosas en las que probablemente el objetivo no sea muy claro y podamos caer en una mala tentación, desechar todo aquello que implique prepotencia sobre los demás, todo aquello que sea perjudicial a nuestros hermanos, todo aquello que nos beneficie únicamente a nosotros, a nuestro orgullo, a nuestro ego. Debemos tratar a los demás como queremos que ellos nos traten a nosotros.

El ofrecer todas nuestras acciones al amor de Dios, nos va a dar satisfacciones impensadas, vamos a estar seguros al final de nuestra jornada que hemos alcanzado los frutos esperados, que Dios está satisfecho y contento por la forma en que hemos actuado y que nos bendice desde el cielo y derrama sus gracias sobre todos nosotros, ayudándonos constantemente en todas aquellas cosas que emprendemos por amor a

El.Señor, te ofrezco todas mis acciones y todos mis trabajos de este día, todo lo voy a hacer por amor a Ti, estoy seguro que tú me ayudarás a lograrlo todo con la perfección y acabado que me permitan mis conocimientos y mis habilidades, y de esa manera poder corresponder aunque solo sea una mínima arte el amor inmenso que tú nos tienes. Gloria a Ti Señor, Alabado seas en el Cielo y en la Tierra. Que la paz de Cristo esté contigo y la bendición de Dios se derrame sobre toda tu familia.

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