viernes, 14 de mayo de 2010

XI-041 La práctica de las buenas obras.


LA PRACTICA DE LAS BUENAS OBRAS.

Existen dos maneras de practicar las buenas obras, una es hacerlas para que los demás nos vean y digan que nosotros somos “muy buenos” y otra es hacerlas para que nos vea Dios y por amor a El.

¿Te has preguntado alguna vez de qué manera las practicas tú?
¿Te has observado a ti mismo y te has preguntado cómo y por qué lo haces?
En el evangelio de San Mateo, Jesús nos dice: “Guárdense de las buenas acciones hechas a la vista de todos, a fin de que todos las aprecien. Pues en ese caso, no les quedaría premio alguno que esperar de su Padre que está en el cielo.” (Mt 6, 1)
Cuando se nos habla de buenas acciones se refiere no solo a la limosna sino también al ayuno y a la oración, son cosas que debemos hacer por amor a Dios, para que El se sienta satisfecho por lo que hemos hecho y porque es de El que debemos esperar un premio, el gran premio que es la aprobación de nuestra vida.

Como ilustración de lo que les digo podría servir este símil: cuando estamos en nuestro trabajo procuramos hacer las cosas bien para que nuestro jefe se sienta agradado con lo que hacemos y así lo tome en cuenta más adelante para darnos un aumento de sueldo o una promoción, nada ganamos con lucirnos ante los demás, salvo quizás un aplauso o más probablemente la envidia por lo que hemos logrado, es preferible actuar discretamente y que sea el jefe quien al final nos felicite por lo que hacemos.

Desde luego que en todo momento nuestro comportamiento debe ser como testigos de Cristo, es decir que nuestra vida y nuestras acciones sean testimonio de que somos discípulos del Señor, porque con nuestro ejemplo estaremos realizando labor de apostolado, pero no hacer las cosas para que nos vean los demás y hablen bien de nosotros, sino procurar que sea el Padre que ve en nuestra intimidad, el que se entere que hemos actuado con justicia, porque El es quien nos puede hacer felices derramando sobre nosotros su amor y su paz.

Que la paz llegue a todos sus hogares, les recuerdo este fin de semana acudir a la misa dominical y rezar el rosario en familia para que permanezcan unidos en el Señor.

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