miércoles, 13 de octubre de 2010

XI-097 Consejos de María Esperanza.


CONSEJOS DE MARIA ESPERANZA.


Atendiendo a las cartas que me han llegado pidiendo más información acerca de la Sierva de Dios María Esperanza y de mis vivencias durante el tiempo que estuve conociéndola, me atrevo a contarles algunos de los consejos que acostumbraba darnos cada vez que nos reuníamos con ella los miembros de la Fundación Betania.

Una de las cosas en que ella insistía mucho era en “la fidelidad a la Iglesia Católica”, especialmente en varias oportunidades nos pidió orar por el Papa que en ese entonces era Juan Pablo II, “lo necesitamos” decía con frecuencia. No olvidemos que ella ofreció su vida por la del Papa y de allí que comenzara a padecer los síntomas de un mal de Parkinson similar al que tenía el Papa, para ayudarle y prolongarle la vida al Pontífice y así fue, el Papa siguió cumpliendo con su misión, mientras ella soportó durante casi cinco años este terrible mal y cuando María Esperanza partió para la eternidad, ocho meses mas tarde falleció nuestro recordado Juan Pablo II.

“Amemos a nuestros hogares, a nuestras familias, nuestra casa, fortaleced vuestras vidas, uníos viviendo el evangelio”. El centro del proceso de evangelización llevado a cabo por ella era la familia, Dios la escogió para que formara una gran familia que fuera ejemplo de vida cristiana en el mundo, tuvo 7 hijos y 20 nietos, y enseñó a todos que el amor y la unidad familiar son claves en el camino de seguimiento a Cristo Nuestro Señor.

“Respeto y consideración a los hermanos, la unidad fraternal es lo más hermoso que existe” Esta frase nos lleva a buscar y encontrar a Cristo en aquellos hermanos menos favorecidos o aquejados por dolencias físicas o espirituales, en otras palabras el ejercicio de la caridad para la búsqueda del “Amaos los unos a los otros” que nos enseñó Jesucristo como mandamiento nuevo.

“Las buenas acciones se consiguen por la gracia, gracia tenemos todos porque Dios nos las ha dado.” María Esperanza nos recuerda que todos tenemos atributos, son los “talentos” que Dios ha dado a cada quien, nadie debería decir “yo no sirvo para nada”, no es cierto, las obras de Dios son perfectas, nosotros somos obra de Dios y lo que hay que hacer es atreverse a desarrollar nuestras facultades en beneficio de aquellos que nos necesitan, convéncete, si puedes y Dios te ayudará a lograrlo.

“Confesión frecuente”. Este consejo nos ayudará a perder el miedo al confesionario, a conocernos mejor cada día y a recibir la orientación y la ayuda espiritual que todos necesitamos. Además, estar en gracia de Dios nos permite ser dignos custodios del cuerpo de Cristo que recibimos en la Eucaristía y ser felices aún en medio de las mayores dificultades de la vida.



Que la paz y la bendición de Dios llegue a todos sus hogares.

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