viernes, 11 de mayo de 2012

XIII-039 El Poder de la Palabra de Dios.



EL PODER DE LA PALABRA DE DIOS.

Al comienzo del Evangelio de San Juan leemos: “En el principio era la Palabra, y la Palabra estaba ante Dios, y la Palabra era Dios. Ella estaba ante Dios en el principio. Por ella se hizo todo, y nada llegó a ser sin ella.” (Jn 1, 1-3) Aquí el evangelista se va más allá de la creación del mundo, como tratando de llegar al comienzo de todo. Para nosotros los humanos, acostumbrados a que las cosas tienen principio y fin, no nos cabe en la cabeza el concepto de eternidad, es decir de algo que no tuvo principio y que no tendrá fin. Sabemos que Dios es eterno porque vemos que la historia pasa ante nuestros ojos, los seres, los imperios, los grandes hombres, todos tuvieron un principio y un final, en tanto que Dios siempre ha existido y existirá, de allí que el término eternidad lo asociemos directamente a Dios y por tanto a su Palabra.

Pero sabemos que Dios es un espíritu puro, es invisible, nadie lo ha visto jamás, por tanto la única forma de reconocerlo es por medio de su expresión, cuando habla, por medio de su palabra “la Palabra era Dios”. Y la primera virtud de esa palabra está en su poder creador, puede crear cosas de la nada “por ella todo se hizo”.

Si nos vamos al capítulo del Génesis, es decir a la creación del mundo encontramos: “Dijo Dios: “Haya luz”, y hubo luz. Dios vio que la luz era buena, y separó la luz de las tinieblas. Dios llamó a la luz “día” y a las tinieblas “noche” y continúa más adelante diciendo “Dijo Dios….(Gen 1, 3-6) este par de palabras se va repitiendo en cada día de la creación del mundo “Dijo Dios”, es decir que la palabra de Dios es creadora, las cosas nacidas de su mente se hacen realidad al pronunciarlas. Tenemos así dos características de la palabra de Dios, es eterna y es creadora.

Recientemente escuchamos leer en la misa, también del evangelio de Juan, la parábola de la vid y los sarmientos, allí hay una frase de Jesús que nos habla también de la Palabra de Dios, cuando dice: “Ustedes ya están limpios gracias a la palabra que les he anunciado”(Jn 15, 3) Recordemos que Jesús es Dios y por tanto su palabra es la Palabra de Dios y en este caso les dice a los apóstoles que por el solo hecho de anunciarles a ellos las buenas nuevas del evangelio han quedado limpios, es decir que la Palabra de Dios es también purificadora, es capaz de limpiar al hombre.

Vamos a pedirle a Jesús que su palabra actúe con todo su poder en nosotros, que nos vivifique, que nos limpie, que nos ilumine que penetre en nuestra mente y en nuestro corazón y acreciente en nosotros el deseo de conocerle mejor cada día, que sepamos acoger su palabra y asimilarla que sea para nosotros fuente de energía y de alegría que sepamos descubrir en ella los principios de la verdad y la justicia y sepamos trasmitirlos a los demás para la mayor Gloria de Dios.

Que la paz de Cristo reine en tu corazón, te deseo un feliz fin de semana, una felicitación muy especial a todas las Madres en su día y no olviden la misa dominical y el rezo del Rosario en familia. Dios les bendiga.